
Para Reiner Xaver Sedelmeier, lo importante es «el aprecio por lo sencillo, y el motivo de la mandorla lo simboliza a la perfección». Este artista de Stuttgart se dio a conocer con tumbonas de chapa ondulada, sillas sin asiento o un cubo de basura de oro.
Reiner Xaver Sedelmeier consigue, mediante la aplicación de la superficie, un acabado que realza el diseño de la mandorla de color blanco puro. El oro metalizado o los matices neón en rosa, naranja y amarillo irradian destellos según la incidencia de la luz y forman una envoltura resplandeciente alrededor de la mandorla propiamente dicha. «Lo que, en cierto modo, también crea de alguna forma un aura muy especial», afirma Sedelmeier en la entrevista.





















